BATALLAS.

Me he inundado de letras, de razones, de preguntas, de posiciones, recuerdos, canciones y oraciones. He estado días enteros deseando que llegue la hora de dormir para que sea normal que lo haga, aunque por mi estaría enrollada en bolita todo el día y la noche, he sentido nudos en la garganta y un vació en el hígado no he podido llorar, mucho menos escribir que son las fórmulas infalibles que siempre intento cada vez que me siento así.
No he querido despertar,  abro los ojos y me pesa en lo más profundo no seguir dormida y que ya deba levantarme, respiro suspiro  más de tres veces  y en un gran esfuerzo impulsado netamente por mi estómago, me coloco en dos pies y prendo la emisora que  me distrae, me acompaña  y con su ruido logra alejarme del infernal sitio que están siendo mis pensamientos. ¿Acaso se puede escapar de uno mismo?  ¿acaso hay una forma de rendirse en las batallas que llevamos por dentro?
abrazo un almohada donde llego, portándola  como un escudo de protección para que no  noten lo rota que ando por dentro, evitando que toquen las heridas y no puedan sanar. Aunque rota camino, avanzo despacio pero avanzó, he conocido diferentes historias y todas las ayudas que han encontrado, la mía es espiritual, ve y es que Él no me abandona.

Tiempo atrás con los mismos episodios, ataques de pánico y ansiedad tenía una persona cerca que me ayudaba de una manera única, su fuerza era tal que incluso sentía que lo dejaba sin nada al pasármela, con solo recostarme en su pecho sin decir una palabra  mientras pasaban las horas yo encontraba la respuesta y la tranquilidad que necesitaba, el "todo estará bien".  Con el tiempo se fue, y le estaré eternamente agradecida por tanto.  De ahí en adelante me ha tocado a mi, porque solo yo puedo hacerme sentir bien y lo he ido comprendiendo con el tiempo nadie puede amarme tanto como yo misma,  he fortalecido mi carácter día a día porque eso si cada día es una nueva batalla.

Caminando por ahí observo a todos, veo las casas y pregunto qué pasará detrás de esas puertas, sin que sea un acto de invasión o simple curiosidad, va más a buscar y pensar que no estoy sola, que cada uno lleva por dentro su procesión, sus miedos y fantasmas, que alguien más como yo  debe estar queriendo salir corriendo hasta lo más lejos que lo lleven los pies.
leo y re leo lo que he escrito y en cada repasada no deja de parecer un grito desesperado, -¡ey esta vieja esta muy  mal!- deben pesar,  quizá si,  pero no estoy sola hay alguien más como yo. ¡ey! no están solos aquí hay alguien como ustedes.

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