2016- 2026



​Hay un nuevo trend en redes sociales, incluso lo han titulado el primero del 2026. Consta de la estética y más el Instagram en 2016, cuando esta red llegó a uno de sus puntos más altos, esencialmente si era orgánico aunque tuviera una estética muy Tumblr pero en ese momento la idea de “dar cringe” ni siquiera merodeaba. 

Y fue imposible que no me impactara de una manera muy seria y profunda; aunque crea que las redes sociales no lo son y navegue cada vez más en las profundidades de la banalidad, pero “el 2026 es el nuevo 2016” hizo que re abriera mi cuenta de snapchat y fuera hasta esta fecha, de eso se trata el trend y básicamente re publicar. Lo hice y comprendí todo… hace 10 años, estaba literalmente entrando a mi era de los 20,s y sí me quería comer el mundo. Estaba a mitad de la universidad, vivía sola, “ fuera de los parámetros maternales” y me pasó de todo. 

Pasaba mis días intentando ser la mejor periodista, directora de cine, fotógrafa, foto periodista, cronista y basketbolista del mundo. Grababa tardes enteras en el centro, junto con Ángela soñando nuestro futuro y posiblemente ganarnos un Oscar; nos ganamos el premio C de la facultad de comunicación de la U Cooperativa. Acampé en la plaza de Bolivar para hacer un documental sobre el campamento de La Paz, la peblitusa casi me mata y tuve mi despertar político, Lau muy  mamerta nació justo en una conferencia en el paraninfo, escuchando a Jose Antequera sobre la paz, la UP y por qué votar Sí. Jugué nacionales universitarios de baloncesto y monte por primera vez en avión, me enamoré un poquito en Barranquilla, baile salsa en La Troja y aun hablo con él cuando las coincidencias permiten. Entendí lo que es el amor, terminé mi relación de cuatro años y supe lo que era un corazón muy roto y no poder respirar.

Hice radio, me echaron de Michos y se consolidó el club a nivel Cundinamarca. Me volví a enamorar, íbamos a cine a funciones de media noche y tomábamos fotos en cámaras analógicas, adoré La la Land y continué imaginando la vida como un musical, Alfredo aprendió a conducir, se presentó en teatro bailando  y yo seguía uniéndome con mi manada de amigos en al atrio o en una fiesta. 

Closer de The Chainsmokers suena mientras escribo esto, es una experiencia muy sensorial recordar todo lo que pasaba en 2016 y entender que fui suprema mente feliz, a pesar de tusas y echadas publicas en medio de la cancha en que jugué toda la vida. Ese año logré consolidar muchas cosas cosas que soy, entiendo y defiendo hoy. 

Hay muchos que sostienen que la nostalgia no sirve de mucho, que detiene y entorpece un mundo que solo exige ir hacia adelante, desde que tengo memoria ese sentimiento siempre ha estado en mi y recuerdo cosas que nadie ni porque mostrara una fotografía recordaría. A veces es triste y solitario pero al mismo tiempo me permite vivir en un estado de paroxismo inmortal, sigo tratando de encontrar un párrafo perfecto que justifique la importancia de vivir así, descorazonada por que eso pasa  cuando se intenta “ vivir mucho de pasado”; aunque así fue que construí un gran 2016 alimentándome de lo que había vivido previamente. 

Hay una frase que leyendo Nietzsche, sin ganas de sonar pretensiosa me retumba: “ Es difícil crear esa memoria, y solo puede hacerse causando daño: para que algo permanezca en la memoria se lo graba a fuego; solo lo que no deja de doler permanece en la memoria”. ¿He vivido siempre adolorida? Si es así, nunca será una queja. Solo todo lo volví sensación y lentitud, he creado un mundo propio del mundo mismo, con mi propio lenguaje y las historias que me deseo contar, por que la vida que se vive es la historia que se cuenta. Estoy muy lejos de querer romantizar la nostalgía y la soledad porque en realidad es dificil sentir demás y ser tildada de exagerada y dramática. 

Empiezo mi próxima década de los 30s, habitando la añoranza de esa quien me encontré hace diez años, igual de ingenua pero un poco más arriesgada, apasionada pero no explosiva, melancólica y visceral. Son las 2 :45 am y escucho en Spotify una playlist -hits 2016- mientras yo siento que estoy en mi pequeña habitación, al sur de la ciudad con mi viejo televisor gris escuchando play TV de canal trece. 

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