PERDER.
Perder es siempre un acontecimiento que no quisiera vivir.
Perder es un vacío, un abismo sin fondo del que se sabe no se regresa. De perder no se salva nadie aunque la única forma de hacerlo es convertirla, cambiarle el nombre y contra toda naturaleza no ceder al fracaso, decorarlo de lecciones aprendidas y darle un toque de su antónimo; sin blanco no hay negro, sin perder no se gana.
No todas las cosas que pierdo les doy el poder para que hagan hueco en el alma, hay cosas que agradezco perder sin ni siquiera haberlo perdido, pero hay otras cosas que no me dejan pasar bocado porque el vació en el estomago carcome y nunca se termina de ir.
Perder personas.
El vacío de las siluetas y el frió de las sombras por las esquinas. Saberse olvidado, sella una pérdida ineludible que se mantiene en el tiempo se aprende a vivir, se continua con la vida y muchas más figuras tratan de compenetrarse en los vacíos, no son suficientes o son más e incluso son simétricos pero no iguales ni exactos.
Perder oportunidades.
Esas místicas y únicas circunstancias de la vida que se cruzan diariamente por nuestra vida embisten sin ninguna pausa y cuentan con segundos para tomarlas. Cuántas no se escapan especialmente de personas que se auto-sabotean producto de sus inseguridades y torpezas, cuantas no se escapan por el impulso ambicioso y ruin de terceros le dejo un poco menos porcentaje aunque lo contemplo a la suerte.
Perderse a si mismo.
Mirarse a un espejo y no reconocerse, no recordar las motivaciones y dejarse llevar por impulsos que aunque estén llenos de posesivos no vienen mucho de los "míos" hundirse en lo que el sistema exige, pretender alimentar vistas ajenas.
Mierda... no acabo de escribir más que mierda y mi grito herido de perder pensando que no lo merezco, de perder cuando la certeza es ganar, de perder sin entender por qué.
Tratar de comprender la perdida es en vano, tratar de darle letras al dolor y visualizar el lado bueno de la pérdida no lleva a nada.
Más valido llenar un cuaderno con planas y la palabra perdedora, adoptar la palabra y llevarla dentro de si para entenderla, para superarla.
Nunca se va, pero se olvida.
Perder es un vacío, un abismo sin fondo del que se sabe no se regresa. De perder no se salva nadie aunque la única forma de hacerlo es convertirla, cambiarle el nombre y contra toda naturaleza no ceder al fracaso, decorarlo de lecciones aprendidas y darle un toque de su antónimo; sin blanco no hay negro, sin perder no se gana.
No todas las cosas que pierdo les doy el poder para que hagan hueco en el alma, hay cosas que agradezco perder sin ni siquiera haberlo perdido, pero hay otras cosas que no me dejan pasar bocado porque el vació en el estomago carcome y nunca se termina de ir.
Perder personas.
El vacío de las siluetas y el frió de las sombras por las esquinas. Saberse olvidado, sella una pérdida ineludible que se mantiene en el tiempo se aprende a vivir, se continua con la vida y muchas más figuras tratan de compenetrarse en los vacíos, no son suficientes o son más e incluso son simétricos pero no iguales ni exactos.
Perder oportunidades.
Esas místicas y únicas circunstancias de la vida que se cruzan diariamente por nuestra vida embisten sin ninguna pausa y cuentan con segundos para tomarlas. Cuántas no se escapan especialmente de personas que se auto-sabotean producto de sus inseguridades y torpezas, cuantas no se escapan por el impulso ambicioso y ruin de terceros le dejo un poco menos porcentaje aunque lo contemplo a la suerte.
Perderse a si mismo.
Mirarse a un espejo y no reconocerse, no recordar las motivaciones y dejarse llevar por impulsos que aunque estén llenos de posesivos no vienen mucho de los "míos" hundirse en lo que el sistema exige, pretender alimentar vistas ajenas.
Mierda... no acabo de escribir más que mierda y mi grito herido de perder pensando que no lo merezco, de perder cuando la certeza es ganar, de perder sin entender por qué.
Tratar de comprender la perdida es en vano, tratar de darle letras al dolor y visualizar el lado bueno de la pérdida no lleva a nada.
Más valido llenar un cuaderno con planas y la palabra perdedora, adoptar la palabra y llevarla dentro de si para entenderla, para superarla.
Nunca se va, pero se olvida.

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