LA HABITACIÓN SE QUEDA PEQUEÑA.
¿Por qué tuve que decidir esto?
Es una pregunta que me ronda en la cabeza muy seguido por estos días, abarrotada por el fracaso y el miedo que da volver iniciar; tuve mucha valentía hace un año cuando me encamine con obstinación a conseguir un empleo. Ya cumplía un año de graduada, los aprendizajes y eso que te hace profesional se empieza a borrar, porque el paso del tiempo no tiene consideraciones.
La era digital me tiene por un camino que me genera mucha ansiedad y saltando pruebas he podido sobre llevar. El marketing digital, la publicidad y las ventas, el "todo" por estos días de la comunicación social, nunca aspire a presentar así que el primer imaginario social sobre mi carrera lo ignoré aunque sí lo aprendí como todo ese sancocho de herramientas, que te botan a través de los años construyendo eso que llaman los -toderos- de las sociales.
Aún no lo logro comprender muy bien qué aspiran de mi como profesional, sé que mucho, sé que tiempos completos y creatividad inmediata. Tengo claro que hace un buen tiempo debí decidir un poco a que quería dedicarme pero muy pocas veces los vaivenes engañosos de la comunicación dan esas licencias, el mundo esta corriendo debo estar dispuesta y preparada para estar a tiempo con él, para viralizarlo, entrevistarlo y sacar su engagement. No alcanzo a estar a la altura, paradoja de la existencia.
Decidí esto por escribir, pero no es que se me facilite. He desarrollado un estilo poco a poco, he trabajado mi mente narrativa y mis observaciones, pero no deja de ser una compulsividad por dejar algo dicho, una necesidad nata y poco estética de expresarme. La mayoría de veces el frenesí no se detiene solo hasta la mirada inquisidora que este pudo ser lo bueno pero, no le alcanza. Tengo el lujo del tiempo que tan angustiosamente reclamo Virgina Woolf , pero esa habitación propia se queda pequeña.
Es una pregunta que me ronda en la cabeza muy seguido por estos días, abarrotada por el fracaso y el miedo que da volver iniciar; tuve mucha valentía hace un año cuando me encamine con obstinación a conseguir un empleo. Ya cumplía un año de graduada, los aprendizajes y eso que te hace profesional se empieza a borrar, porque el paso del tiempo no tiene consideraciones.
La era digital me tiene por un camino que me genera mucha ansiedad y saltando pruebas he podido sobre llevar. El marketing digital, la publicidad y las ventas, el "todo" por estos días de la comunicación social, nunca aspire a presentar así que el primer imaginario social sobre mi carrera lo ignoré aunque sí lo aprendí como todo ese sancocho de herramientas, que te botan a través de los años construyendo eso que llaman los -toderos- de las sociales.
Aún no lo logro comprender muy bien qué aspiran de mi como profesional, sé que mucho, sé que tiempos completos y creatividad inmediata. Tengo claro que hace un buen tiempo debí decidir un poco a que quería dedicarme pero muy pocas veces los vaivenes engañosos de la comunicación dan esas licencias, el mundo esta corriendo debo estar dispuesta y preparada para estar a tiempo con él, para viralizarlo, entrevistarlo y sacar su engagement. No alcanzo a estar a la altura, paradoja de la existencia.
Decidí esto por escribir, pero no es que se me facilite. He desarrollado un estilo poco a poco, he trabajado mi mente narrativa y mis observaciones, pero no deja de ser una compulsividad por dejar algo dicho, una necesidad nata y poco estética de expresarme. La mayoría de veces el frenesí no se detiene solo hasta la mirada inquisidora que este pudo ser lo bueno pero, no le alcanza. Tengo el lujo del tiempo que tan angustiosamente reclamo Virgina Woolf , pero esa habitación propia se queda pequeña.
| Imagen extraída de Pinterest
obviousstate.com
|

Comentarios
Publicar un comentario