¡Ni rosas, ni juguetes! | 8M

 Recuerdo la primera vez que fui consiente del día de la mujer. En cuarto de primaria entré al que fue mi colegio hasta grado once. Para el día de la mujer cada hombre del curso llevó flores para regalarnos, imagino que basados en la libertad dejaron los profesores que cada hombre escogiera a quien le iba a dar su flor  y pasó lo inevitable;  unas  se quedaron con muy pocas y a otras les sobraban, digamos que el acto de caballerosidad se salvó por unos pocos que llevaron flores para todas. 

Ahora que voy hacia atrás y este día me hizo repensar, lo que construí de este día como no tener la menor idea de la conmemoración, la razón y la conciencia que vivo en un mundo muy desigual. Generó en mi un orgullo ridículo por cuántas flores había recibido, por esa preferencia masculina más grave aun por encima de mis congéneres. 

Con ocho años de edad, yo estaba internalizando desde el día de la mujer que habían mujeres que merecían más que otras. Que éramos competencia y debía seguir fortaleciéndome para complacer  la percepción de un hombre. 

En bachillerato, soñaba con que hicieran una puesta escénica y nos cantaran Mujeres de Arjona o porque no Mujeres Divinas de Vicente, soñaba que mi noviecito del momento hiciera algo grandioso porque tenía a la mejor mujer del mundo, de nuevo por encima de las demás, de nuevo sin una conciencia clara del mundo en el que vivía y que saldría pronto a enfrentar. 

El feminismo entró a destrozar cada construcción que yo tenía sobre ser mujer y relacionarme en la sociedad, mi lugar, mis complejidades. Me dio una lectura más clara de mi propia radiografía, de reconocer a mi abuela y mi madre con sus violencias, que traspasaron en mi, de cómo me relacionaba con mis amigas, con las otras que no lo eran, con mi cuerpo y con esa visión masculina (padres, hermanos, jefes de estado, parejas, amigos) finalmente con todo un sistema patriarcal. 

Aqui no es si felicitar o no, si una rosa o un juguete en nombre de la caballerosidad y más profundamente la validación que necesitan ejercer sobre las mujeres los hombres, porque este día de la mujer debe ser en pro a ellos y enaltecerlos y agradecerles por tan lindo gesto de reconocernos. Tampoco es vender el discurso igualmente voraz capitalista de las mujeres maravillas y super poderosas que pueden con todo, que ni lloran si no facturan, no hay que olvidar esa revolución tan fuerte que es la ternura. 

Tampcoo es si hayo no  que hacer una histeria morada llena de agresión. Es un día para habitarse desde su realidad, que transforma una sociedad vivida por mujeres diversas. Por derechos elementales para existir. El día de la mujer lo vivo de muchas formas, desde mi soledad y este escrito hasta en una horas salir a gritar porque ese espacio publico tan negado, nos pertenece. 

Hoy día de la mujer, especialmente cuestionemos TODO. Hasta nuestras propias experiencias.  





Comentarios

Entradas populares