CONTRA MI MACHITO VIOLENTO INTERNO

Crecer como hemos crecido, nacer dónde hemos nacido, tener las familias que tenemos, las etiquetas que nos pusieron desde pequeños ( mujer, estrato 3, rural, agrodecendiente, mestiza etc...) más importante aún con lo que te enseñaron que eres es lo que más ha costado en este camino sin regreso que es cuestionarse por un segundo << por qué>>  aunque para qué ocultar la palabra,(ahí va, punto para mi machito)  esa palabra tan incomoda hasta para mi mucho tiempo: el camino sin regreso del feminismo.

Empezó como un llamado a mi dignidad individual, a un respeto que ni siquiera yo me daba,  una aceptación dolorosa y costosa sobre el [ser] yo. Y aprendí lo que valgo, aprendí  la libertad que da reconocerse con empatía frente a las demás, esas -demás- muy conocidas: Mi mamá, mis primas, mis amigas, mis "enemigas", mis maestras... entendí como el buen trato a mi estima inmediatamente rebotaba en un trato respetuoso con mis congéneres, que en lo más profundo de mi siquis eran competencia, eran malvadas y en un ahogo ignorante la idea que tenía que estar por encima para figurar y llegar a una escala de poder, ese poder tan paternalista y patriarcal.

Qué buena lección, no necesito llegar a esa escala de poder; necesito derrumbar esa escala porque ese lugar no me pertenece y no le pertenece a nadie. Culturalmente me he alegrado de las desgracias de muchas, con una risa malévola disfruto de los errores de las demás y me vanaglorio cuando "tengo la razón" luchar contra eso todos los días es una pelea diaria que me cuesta de sobre manera, qué nunca termino de ganar, este camino es más de de-costruir que de construir, esta lucha es más de escuchar y silenciar y finalmente de aprender que desde la diversidad del movimiento se hace fuerte, se hace rico, se hace heterogéneo y lo hace valer mucho la pena.

No todas las luchas se deben dar.

Aún somos pocas, de esas pocas aun frágiles y la energía debe contenerse y saberse en que invertir. Aún erro en eso, hay luchas que no debo dar porque caigo en ese juego eterno de "validar" mi lucha ¿algo más violento  que eso?, se me complica controlar mi machito alzado en "debates" sin sentido y le alimento el ego cada vez que caigo, imposible no caer cuando toda la vida te han encerrado en un corral de "lo que es ser mujer" e inmediatamente que salgas de ese corral incomodas una estructura pintada de normalidad y " verdad"... y siempre intente no incomodar, incluso cuando comencé: " qué tal esto les ofenda", "mejor con un tono de voz más tranquilo para que no se pierda todo en una conclusión tan nefasta como " histérica " y "cálmate", mejor aplaudo hipocritamente y me callo...
y entonces llegó la iluminación: Incomodar cada vez más, polarizar desde los cimientos para que se cuestione, gritar e histeriar,  tomarme cada uno de los espacios públicos con los que cuento y no parar, mi lucha es desde mi verdad y así crece la verdad de todas.

En esta lucha no estoy sola, tu tampoco hermana.

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