"ME COGES A CARTERAZOS CON TU FEMINISMO"
Nunca he sido femenina, no puedo asegurar que eso ha traído "grandes problemas a mi vida" porque estaría escupiendo la tumba de tantas mujeres mutiladas y asesinadas por esta condición. Pero si ha traído varios cuestionamientos desde niña, cuestionamientos que ni siquiera deberían existir, inseguridades contra las que aun lucho y trabajo, esas mismas que salen a defenderse fortalecidas por comentarios que aun recibo.
Yo creo que ha sido mi ansiedad la productora que sea más torpeza que persona, que sea brusca, que no me mida, que sea explosiva y grosera. Desde que aprendí las groserías las he utilizado: muy niña era un grave problema por ser una niña, ahora sigue siendo un problema por ser mujer.
"Por ser mujer" creo que hay muchos problemas con esta afirmación, problemas generalmente de hombres. Pero, ¿ es un problema? no lo es, simplemente la verdad desagrada, da asco. He sentido esa repugnancia cuando lo pronuncio y esta bien.
No he querido abanderarme de "el feminismo" ni reconocerme como tal, primero porque tengo muchas disyuntivas aun en eso, porque me genera varios contra sentidos como la fe, la religión y la iglesia, históricamente reconocida como la mayor opresora de las mujeres. Soy una mujer creyente y no quiero dejar de serlo es muy importante para mi vida, no sé si es la verdad absoluta pero así lo decidí y es de las cosas que he descubierto en este camino, que puedo decir y no ser solo una cosa si no todo y cada una de las cosas que quiera, "el poder que genera el conocimiento, el descubrimiento de poder decidir". No quiero reconocer en mi una lucha que me pertenece pero, quizá aun me da pena aceptarlo, las burlas muchas veces son arrolladoras y mis comentarios aun son ridiculizados por mis amigos hombres, más triste aun por mis amigas pero, ayuda a confirmarme porqué hay que cambiar las cosas.
He perdido amigos, personas cercanas porque ya no permito los comentarios violentos a mi posición política en la sociedad como mujer, el yugo y el sacrifico está en perder esas personas, vale la pena perderlas si consideran que mi lugar en el mundo y mi participación en él, es un chiste. No tengo consideración, con nostras nunca la han tenido.
Entender desde el privilegio que goza quien no ha tenido que luchar contra la invisibilización de su pensamiento, ni tener que validarse cada día de su vida en algo más que su genital no entiende la necesidad y la importancia de ponerse en pie a decir "Aquí estoy": aunque lo que diga no tenga sentido puedo decirlo, aunque lo diga con lagrimas y a gritos. Mi ira es dignidad. Necesito sentirme representada porque tengo un lugar en el mundo, necesito a quien seguir, admirar e identificarme.
El deseo reprimido que sé que tiene mi abuela Julia con más de 90 años hoy en día por no haber podido ir a una escuela me motiva todos los días para ensordecer los comentarios y las burlas. Por ella, porque si no pudo nadie dignificarla en ese tiempo y simplemente darle una oportunidad yo lo haré hoy.
Yo creo que ha sido mi ansiedad la productora que sea más torpeza que persona, que sea brusca, que no me mida, que sea explosiva y grosera. Desde que aprendí las groserías las he utilizado: muy niña era un grave problema por ser una niña, ahora sigue siendo un problema por ser mujer.
"Por ser mujer" creo que hay muchos problemas con esta afirmación, problemas generalmente de hombres. Pero, ¿ es un problema? no lo es, simplemente la verdad desagrada, da asco. He sentido esa repugnancia cuando lo pronuncio y esta bien.
No he querido abanderarme de "el feminismo" ni reconocerme como tal, primero porque tengo muchas disyuntivas aun en eso, porque me genera varios contra sentidos como la fe, la religión y la iglesia, históricamente reconocida como la mayor opresora de las mujeres. Soy una mujer creyente y no quiero dejar de serlo es muy importante para mi vida, no sé si es la verdad absoluta pero así lo decidí y es de las cosas que he descubierto en este camino, que puedo decir y no ser solo una cosa si no todo y cada una de las cosas que quiera, "el poder que genera el conocimiento, el descubrimiento de poder decidir". No quiero reconocer en mi una lucha que me pertenece pero, quizá aun me da pena aceptarlo, las burlas muchas veces son arrolladoras y mis comentarios aun son ridiculizados por mis amigos hombres, más triste aun por mis amigas pero, ayuda a confirmarme porqué hay que cambiar las cosas.
He perdido amigos, personas cercanas porque ya no permito los comentarios violentos a mi posición política en la sociedad como mujer, el yugo y el sacrifico está en perder esas personas, vale la pena perderlas si consideran que mi lugar en el mundo y mi participación en él, es un chiste. No tengo consideración, con nostras nunca la han tenido.
Entender desde el privilegio que goza quien no ha tenido que luchar contra la invisibilización de su pensamiento, ni tener que validarse cada día de su vida en algo más que su genital no entiende la necesidad y la importancia de ponerse en pie a decir "Aquí estoy": aunque lo que diga no tenga sentido puedo decirlo, aunque lo diga con lagrimas y a gritos. Mi ira es dignidad. Necesito sentirme representada porque tengo un lugar en el mundo, necesito a quien seguir, admirar e identificarme.
El deseo reprimido que sé que tiene mi abuela Julia con más de 90 años hoy en día por no haber podido ir a una escuela me motiva todos los días para ensordecer los comentarios y las burlas. Por ella, porque si no pudo nadie dignificarla en ese tiempo y simplemente darle una oportunidad yo lo haré hoy.
Imagen sacada de Instagram


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