LA CALLE

Aún faltan horas para que amanezca, el tipo mira a todos los lados.
Prende su mechera para un cigarrillo e inhala el polvo blanco que saca de uno de sus bolsillos. Fuma, y revuelve toda la basura.
Es un hombre cuidadoso, revisa meticulosamente cada papel, lee lo que dice y ahí si lo guarda en la lona, es un reciclador o un buscador de historias.  Se asusta con cada movimiento y revisa todas las esquinas con una inocencia infantil de sorpresa, como si aun alguien lo esperara, como si alguien aun lo buscara, como si a alguien le importara.  Siente pena, e ignora su sombra ¿aún tiene sombra? hay personas que ya no tiene alma.

Pasarón quince minutos. Se para repetidamente al bar del lado a pedir cigarrillos, saca una botella, bebe la cerveza con mucho gusto que combina perfecto con la noche que hace hoy, espera que pasen las horas, saca de nuevo todos los papeles que ha guardado y los lee de nuevo. 15 minutos más cerca del sol, hace frío se baja el gorro hasta las orejas y en un dobles guarda el sobre de polvo blanco vuelve y lo saca, inhala de nuevo y se recuesta contra la pared. Sonríe, a la nada, un auto que pasa le hace entre cerrar los ojos y volver a la realidad, se escucha el corte comercial en la radio del Renault Sandero plata, otro sorbo de cerveza, la acaba. 

Ya no se escucha ruido, apagan la música del bar, ya es hora. Saca un celular, llama, no le contestan, vuelve a intentar, golpea su puño contra el piso y lo guarda. Cierra por un momento los ojos, hay ruido de una ciudad que duerme, pero no descansa.  Ya pasó otra hora, está más carca el amanecer, se abren algunos locales y raspan contra el pavimento algunos carros llenos de tinto y aromáticas. El tipo se lleva las manos a la cara, parece que llora. Otro cigarrillo, otro amanecer, inhala de nuevo, ya no hay cerveza, recoge los papeles, se recuesta sobre la lona, trata de dormir, pero ya la luz incomoda. Se levanta, se asoma a la avenida, es aturdido y prefiere regresar. 

***
Esta calle es tan mía como suya, ahora está vacía, con el reguero y una soledad que consume. Yo también la siento. 


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