UNA VIDA DE ESPECTADOR


Paso días en que no suelo reconocerme y la melancolía estalla más de los normal, para estos casos mi hermano, de cumpleaños decidió regalarme un libro para darme  esa salvación que a veces tanto necesito. Sabe que detesto los libros de superación personal y a Walter Riso lo tengo de lejitos, así que encontro la formula perfecta de literatura que si me puede ayudar y sin lugar a dudas leería.  El hito mundial de Francesca Cavallo y Elena Favilli Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, una colección de historias y reconocimientos de mujeres inspiradoras.

Entre tanto para escoger me encontré con Vivian Maier. 

Vivian toda su vida fue niñera, más de cuarenta años y en todo ese tiempo también fue fotógrafa, en secreto. Tan reservada era, y sus fotos eran tan suyas que para revelar los rollos daba otro nombre. Siempre que salía con los niños tomaba fotografías, retrato en más de 150 mil negativos  la vida callejera en Estados Unidos. 
A su cuello una Rolleiflex de formato 6x6 cm, iba disparando sin tregua a quien se le apareciera, en su trabajo se refleja ese hambre voraz del momento pero con una calidad impactante en sus encuadres y composición raras en una "aficionada" más, una fotógrafa sin el hambre de todos los que escogen ese digno oficio y prestar sus ojos a otros. La mayor parte de su trabajo eran negativos, mucho dinero implicaba su revelación y tampoco era que le interesara ventilar lo que hacía. Algo así como espía.  

No estaría escribiendo compulsivamente de ella y queriendo que todo el mundo la conozca (Bueno los cinco pelagatos que leen este blog, Gracias por eso)  si John Maloof un coleccionista que buscaba rellenar un libro de historia de Chicago no hubiera adquirido un lote de treinta mil negativos, Allí la descubrió y  lo único que hizo fue buscarla...  Documental Finding Vivian Maier

Su trabajo, Míralo aquí  gira entorno a niños, entra en esa picardía que perdemos al crecer, buscaba cualquier reflejo para hacer auto-retratos,  necesidad y paradoja de fotógrafo  a no tener quien le tome una. Su obra es mágica y llena de vibra en blanco y negro: pura, pulcra, contagiosa y anecdótica, todas sus fotografías tienen un detalle o muchos en particular, su composición es exquisita, innata, nunca se preocupó por mejorar, no revelaba sus fotos, en realidad nunca vio su trabajo, aunque no lo necesitaba. Se burlaba de cierta manera de la clase oligarca y guardaba gran respeto hacia la clase obrera trabajadora. Escuche alguna vez que un fotógrafo es un voyerista con dignidad, impregnado del ego del artista, de mostrar y exponer. Ella no, su único fetiche  era disparar. 

Coleccionaba todo para ella: recortes, boletos, tarjetas, tiquetes ... Momentos. 
Momentos de soledad, de una vida que no le interesaba vivir, solo retratar. Una vida de buscar protagonistas y nunca ser protagonista, la vida de espectador. 

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