ARTE Y FÚTBOL.
A penas lo vi en el aparador de la biblioteca municipal no dude en llevármelo.
En esta época de dioses colombianos y era reconocible e inspiradora de la selección Colombia me he abierto más al mundo del fútbol. Considero del deporte en general: un arte. Autogol de Ricardo Silva Romero uno de los escritores más importantes en Latinoamérica según varios festivales, me hizo confirmar que no estoy equivocada con mi postura.
Este libro narra en primera persona, como si estuviera pasando en este preciso momento y a pesar del el pronombre sujeto, logra que se sintamos que es nuestra historia: ese sueño derrumbado y el golpe de humildad que fue Estados Unidos 94, para la selección (de ensueño) en ese mundial.
En esta época de dioses colombianos y era reconocible e inspiradora de la selección Colombia me he abierto más al mundo del fútbol. Considero del deporte en general: un arte. Autogol de Ricardo Silva Romero uno de los escritores más importantes en Latinoamérica según varios festivales, me hizo confirmar que no estoy equivocada con mi postura.
Este libro narra en primera persona, como si estuviera pasando en este preciso momento y a pesar del el pronombre sujeto, logra que se sintamos que es nuestra historia: ese sueño derrumbado y el golpe de humildad que fue Estados Unidos 94, para la selección (de ensueño) en ese mundial.
Narra literesca y apasionadamente los días previos y ese fatídico miércoles veintidós de junio en el Rose Bowl de Los Ángeles, cuando en el minuto 33 Colombia se quedaba sin aliento, perdiendo 0 a 1 con los locales porque su defensa número 2, Andrés Escobar había hecho un gol en su propia portería. Tuve que recurrir -menos mal existe- a Youtube para ver la jugada, lo único que me faltaba para sentir el desconsuelo y el dolor de ese momento así en el 94 ni siquiera estuviera en planes de nacer.
"VIVIR NO ES MÁS QUE QUEMAR EL TIEMPO PARA QUE LLEGUE EL PRÓXIMO PARTIDO "
A partir de ahí el partido no sería el mismo y la vida de el <<gordo>> Pepe Calderón Tovar tampoco, nuestro protagonista y en quien el autor centró toda su narración; un locutor empírico, personaje inspirado en cualquiera de las grandes voces de la radio deportiva en colombia ( Hernán Peláez , Vicente Cortés Almeida.. ) que como muchos, entiende que: "vivir no es más que quemar el tiempo para que llegue el próximo partido".
Un relato que no te deja ni por un segundo, una radiografía del país que nos toco, un país ahogado en el narcotráfico dónde su sombría línea atravesaba literalmente todos los espacios de nuestra vida nacional. Que por más de quienes no tengan la menor idea del juego la afirmación "no hay nada que una más que la emocionate impotencia que se vive durante un partido de fútbol" es más que cierta.
Este país que hasta hace muy poco levanto la cabeza, que su seleccionado nacional recobró su dignidad y olvidó ese acostumbramiento a la derrota por miedo a la ilusión, - es la era me ha tocado vivir a mi-.
Aunque con el asesinato de Andrés Escobar, Colombia tocó fondo nos hace recordar que en Colombia nunca ha habido fondo.


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