#MIRACOMONOSPONEMOS
Tengo 22 años, como buena adolescente de mi edad fui fan mal de Patito Feo; obsesiva, de saberme todas las coreografías y canciones de la serie Argentina que conquistó a Latinoamérica entera. Hoy Thelma Fardín (Josefina) motivada por otra mujer que se atrevió hacerlo primero habló por primera vez que fue violada; así, sin adornos, penetrada sin su consentimiento y total rechazo, recuerda cómo la hizo tocar su miembro mientras le repetía una y otra vez "mira como me pones" por el único hombre mayor que los acompañaba en esa gira, el también actor y compañero de set Juan Darthés (el papá de patito) su historia, como todas las historias de abuso es desgarradora.
https://www.lavanguardia.com/cultura/20181212/453523866053/thelma-fardin-juan-darthes-violacion-patito-feo-video-seo-ext.html
**
En esta semana -Verozco- una influenciadora activa en sus redes también puso hablar a las mujeres y algunos hombres del tema; en un espacio creado para nosotras, para nuestros miedos y entender que en definitiva no estamos solas, que en esta vida tristemente a todas nos han acosado o violado y nos sentimos inseguras: en nuestro trabajo, universidad, colegio y hasta en la propia casa.
¡Qué hijueputada!
**
Hasta hace algunos años he ido entendiendo poco a poco todo esto: Eso de que "ser mujer es muy difícil" hasta hace poco entendí lo que han callado mi mamá, mi tía, mis primas y mis abuelas, mis amigas: sus mamás, sus tías, primas y abuelas y todas las mujeres que he ido conociendo. Hasta hace poco logre preguntarme por qué a pesar que me gusten mis piernas, dudo mucho para colocarme una falda sin antes imaginar la tortura de las malas palabras en la calle y el infierno del transporte público, y sumemosle llegar a una entrevista y que crean que me visto así "para lograr algo" en fin...
Hasta hace poco entendí que les pasa a todas: a las que se arreglan y a las que no, a las mujeres mayores y a las niñas, a las políticas y a las campesinas, a las monjas y a las prostitutas A TODAS, solo por una constante SER MUJER, a lo que terminan dejando más abajo de su mínima expresión: un objeto, un pedazo de carne creado únicamente para satisfacer.
Puedo agradecer, no sé injustamente a quien, que hasta donde mis recuerdos lo permiten nunca he pasado una experiencia de violación, teniendo claro lo que significa y penalmente se castiga (penetración no consentida) pero sí como todas he sentido abuso.
Tenía 7 años y asistía a la escuela rural dónde enseñaba mi mamá, caminábamos por 40 minutos y llegabamos a esperar que cualquier taxi o bus nos llevara hasta el pueblo, pasó un taxi, repleto de hombres y quedaban solo dos espacios un asiento en la parte de atrás y uno adelante al lado del conductor y copiloto, "por comodidad" por ser más pequeña yo debía ir adelante, y así fue. Todo el camino el hombre que estaba de copiloto pasaba su mano por debajo de sus propias piernas para disimular y tocar las mías, al principio no entendí por qué lo había hecho, lo volvió hacer, y yo sentía cada vez más miedo pero un miedo que no se expresa porque no sabes lo que está pasando, porque a pesar que estaba con mi mamá sentía miedo que a ella también le hicieran algo, o que la decepcionara, sentimientos confusos que aun a esta edad no logro comprender. La tortura no duro más de 20 minutos mientras llegamos, y no sobrepaso más que mis piernas pero sí rompió de una vez y para siempre la ingenuidad, la confianza y la inocencia. Baje corriendo y le conté a mi papá que me pidió que cuando volviera a ver a esa persona le mostrara quien era, nunca lo hice. Lo vi muchas veces, aun lo veo por ahi, ya no le tengo miedo y es indiferente para mi, pero no fui capaz de hablar, de acusarlo porque esa culpa que se atravesó en mi no me dejo, esa culpa que sentí siendo una niña de siete años, esa culpa que bloqueé como método de defensa pero que en definitiva sé que vive conmigo.
Ese episodio no me atormento por mucho tiempo, ni mucho menos lo hace ahora pero me hace reflexionar y tratar fallidamente de ponerme los zapatos de otras mujeres con iguales y peores experiencias, me hace entender porque #YoTambién #MeToo por qué hago parte de ese colectivo de mujeres, me hace reflexionar que estoy agradecida con los hombres que me han escuchado cuando digo "No quiero" cuando digo "para" o " detente" y horriblemente me siento agradecida porque sé que muchos no escuchan, no paran, no se detienen y justifican su abuso.
https://www.lavanguardia.com/cultura/20181212/453523866053/thelma-fardin-juan-darthes-violacion-patito-feo-video-seo-ext.html
**
En esta semana -Verozco- una influenciadora activa en sus redes también puso hablar a las mujeres y algunos hombres del tema; en un espacio creado para nosotras, para nuestros miedos y entender que en definitiva no estamos solas, que en esta vida tristemente a todas nos han acosado o violado y nos sentimos inseguras: en nuestro trabajo, universidad, colegio y hasta en la propia casa.
¡Qué hijueputada!
**
Hasta hace poco entendí que les pasa a todas: a las que se arreglan y a las que no, a las mujeres mayores y a las niñas, a las políticas y a las campesinas, a las monjas y a las prostitutas A TODAS, solo por una constante SER MUJER, a lo que terminan dejando más abajo de su mínima expresión: un objeto, un pedazo de carne creado únicamente para satisfacer.
Puedo agradecer, no sé injustamente a quien, que hasta donde mis recuerdos lo permiten nunca he pasado una experiencia de violación, teniendo claro lo que significa y penalmente se castiga (penetración no consentida) pero sí como todas he sentido abuso.
Tenía 7 años y asistía a la escuela rural dónde enseñaba mi mamá, caminábamos por 40 minutos y llegabamos a esperar que cualquier taxi o bus nos llevara hasta el pueblo, pasó un taxi, repleto de hombres y quedaban solo dos espacios un asiento en la parte de atrás y uno adelante al lado del conductor y copiloto, "por comodidad" por ser más pequeña yo debía ir adelante, y así fue. Todo el camino el hombre que estaba de copiloto pasaba su mano por debajo de sus propias piernas para disimular y tocar las mías, al principio no entendí por qué lo había hecho, lo volvió hacer, y yo sentía cada vez más miedo pero un miedo que no se expresa porque no sabes lo que está pasando, porque a pesar que estaba con mi mamá sentía miedo que a ella también le hicieran algo, o que la decepcionara, sentimientos confusos que aun a esta edad no logro comprender. La tortura no duro más de 20 minutos mientras llegamos, y no sobrepaso más que mis piernas pero sí rompió de una vez y para siempre la ingenuidad, la confianza y la inocencia. Baje corriendo y le conté a mi papá que me pidió que cuando volviera a ver a esa persona le mostrara quien era, nunca lo hice. Lo vi muchas veces, aun lo veo por ahi, ya no le tengo miedo y es indiferente para mi, pero no fui capaz de hablar, de acusarlo porque esa culpa que se atravesó en mi no me dejo, esa culpa que sentí siendo una niña de siete años, esa culpa que bloqueé como método de defensa pero que en definitiva sé que vive conmigo.
Ese episodio no me atormento por mucho tiempo, ni mucho menos lo hace ahora pero me hace reflexionar y tratar fallidamente de ponerme los zapatos de otras mujeres con iguales y peores experiencias, me hace entender porque #YoTambién #MeToo por qué hago parte de ese colectivo de mujeres, me hace reflexionar que estoy agradecida con los hombres que me han escuchado cuando digo "No quiero" cuando digo "para" o " detente" y horriblemente me siento agradecida porque sé que muchos no escuchan, no paran, no se detienen y justifican su abuso.


Comentarios
Publicar un comentario