EL AMOR DE LA VIDA.

Nunca había soñado literalmente con el amor de mi vida.

Era un habitación grande, una habitación donde todos eran invitados y conocidos; no sabía bien por qué. Y ahí estaba... sonriente, alto, con una cara hermosa, delgado - un híbrido de un pelao  que conocí en una fiesta hace dos meses con algunas características de amores del pasado y otras más lejanas al parecer nacidas del deseo de mi subconsciente-.  Me abrazaba y yo sentía que no había nada fuera de él. Nos conocimos.
Con mucha incredulidad porque no podía creer lo que estaba sucediendo dentro de mí,  dije: este es, sin lugar a  dudas, este es. Y era feliz, y cantaba, era feliz y no podía creer que lo fuera tanto.
El tiempo como un suspiro, como en la magia del cine o en la narración distópica que son los sueños, tenía una hija, en mis abrazos y la amamantaba y sólo podía sentir tanto amor por él, por ese momento.
No sé si lo llegue a conocer o si  algún día eso pase; solo espero que almenos en el desvarío de mis sueños se cruce de nuevo. Y aunque más de doce horas después de haber despertado y la realidad reseteé mi parte del cerebro de los sueños, sé que lo reconocería.
Hasta ese momento.

Comentarios

Entradas populares