ESTOICISMO

Las cosas no es que hayan cambiado mucho por estos tiempos, la vida sigue corriendo y los días no alcanzan ni para cinco suspiros. Hace poco me fui de la casa en la que viví por cinco años, los años
en que hice una carrera profesional y supuestamente debería tener ya  construido el futuro  o al menos hecho  los planos. No es así.

Empaque en dos maletas y tres cajas mi vida, lo que fue durante todo ese tiempo, sin un rumbo fijo salí con varios nudos en la garganta y el hueco del estomago que se me forma cada vez que me obligan y me obligo a salir de mi zona de confort  y me devolví a donde empece y donde jamas he salido, tengo la esperanza de encontrar respuestas, señales de lo que pueda hacer y los caminos que deba tomar, pero en eso no consiste,  aunque para muchos sea un total despropósito, hablan a mis espaldas tratando de descifrar mi vida, tiene planes tan marcados y parecen tan eficientes que muchas veces pienso en que ojalá pudieran vivirla por mi, quizá hagan algo mucho mejor de lo que yo logre hacer.

Hoy salí a dar una vuelta por un camino que he recorrido cientos de veces y pase por la cancha donde en años anteriores mis amigos me gritaban para que fuera corriendo a pasar las tardes con ellos, ya se escondían los últimos rayos del sol, sonaban los grillos y el viento pasaba por los árboles haciéndolos susurrar que el tiempo ha pasado y sigue pasando, y sentí nostalgia que atravesó sin aviso eso que fui, que soy y lo que quiero ser.

Me he encaminado en causas perdidas, en levantarme temprano y despejar la mente, volver hacer deporte, escribir todos los días, hablar con personas con quienes no me atrevo, golpear el doble de puertas e ir a tomar un trago sola. No lo he hecho, al fin y al cabo, causas perdidas las nombre.

Quisiera vivir mas pegada al suelo, ya se que un metro cincuenta es suficiente, pero hablo de mi hiperactiva mentesita que rara vez acompaña a mi estatura por estos lados  y se la pasa en divagaciones que tristemente no son suficientes, que culpo y culpan de ser tontas -porque de eso no ha de vivir...-

Pero lo bueno de una mente que rara vez se detenga, de causas perdidas y mucho tiempo libre es que siempre habrá espacio para cumplir y algo por qué luchar.

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