1 50.


Mirarse al espejo puede ser uno  de los actos más comunes o terroríficos.
Creo que con tanto tiempo ya le perdí un poco el miedo o la pereza, no se. 
No puedo decir que es uno de mis actos favoritos aunque por inercia lo haga cada que despierte más bien  es todo un rito. 
Reconocerse, examinarse y saber quien se es. 
el tiempo me ha hecho descubrir y saber el por qué de tan clichesuda frase " lo bello está en los ojos de quien lo ve " y es así. 

Evidentemente jamás  seré Paulina Vega que hasta mi su instagram me deja sin palabras, como en todo sueño ambicioso de niña soñé ser ese prototipo de mujer pero -benditos peros-  aprendí a querer más al umpa lumpa que si parezco.

y me mire con amor y mire con amor  el 1 50 cm  que tengo porque siempre he llegado justo a donde quiero y necesito llegar, muevo mis caderas con ímpetu al son de la música donde sea  y elijo mi propio vestido. Alguna vez una amiga se atrevió a cortarse el cabello y a decir lo que pensaba, otra tomo la decisión  que una persona no la hacia feliz,  la mandó para el carajo y empezó a maquillarse cosa que antes reprochaba, otra estaba con quien ella decidía, se quito los tapujos y su sonrisa con huequitos se marco más, otra jugaba hacer feliz mientras sus crespos le rebotaban y otra descubrió que es lo bastante grande para querer a todo el mundo de una especial manera... Y he estado rodeada siempre de belleza, tan distinta, tan diversa y cuando lo entendí empece a valorar y descubrir la mía. 
Una de las cosas que me ha gustado de la adultez es que ese tipo de belleza, tan única se valora y los ojos se abren y se empieza apreciar y no hay que ser un tipo de mujer especifico, mi mejor amigo se ha enamorado de sonrisas hermosas, mi hermano de ojos profundos y uno que otro por ahí bastante astuto o más bien valiente  se ha enamorado de un cerebro una de las más excepcionales  bellezas,  la mente de  alguien... 

Sí,  todo funciona, todo vale.  Hay una matrona bella que vende matas tiene un humor y carácter fuerte cuando carcajea las palomas salen volando, por donde pasa deja su aroma, una mezcolanza entre hierba buena y tinto y alguna tarde en que hablábamos de nimiedades  me dijo, "no hay nada que haga más bella a una mujer que la felicidad" y pensé...  en  dado caso también la tristeza mientras  no deje ser ella misma. 

Bendito el día que descubrí que no tengo que ser más que yo misma para ser más que suficiente. Bendito ese día porque descubrí que todas somos bonitas a nuestra forma, a nuestros trazos a nuestro tiempo. 

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