ALGÚN DÍA MI BAÚL DIRÁ "YO TAMBIÉN TUVE 20 AÑOS Y UN CORAZÓN VAGABUNDO"

Exactamente uno a los veinte ¿qué debe hacer?... ¿ o ser?

Segundo piso, dos décadas, el mismo metro cincuenta de hace seis años, amando la vida cada día más  entendiendo y apropiándome de algo tan simple pero tan verdadero como que la vida es solo una y hay que vivir al máximo la mejor herencia que me dejo una persona bella que se fue muy pronto pero vivió como si tuviera los 91 de mi abuela Julia.

De niña siempre ame el baúl que hay en la casa paterna de mi mamá, un cajón café, antiguo, pesado e impregnado por el mejor olor "a viejo"  que  conserva para  guardarse, recordarse, autocostruirse con su memoria. Es una de las cosas que más he amado, si ese simple baúl lleno de recortes de Menudo, álbumes llenos de fotografías con cámara de rollo,de su familia como si pudiera olvidarles, de sus amigos riendo a carcajadas, de sus alumnos... cartas escritas a mano por sus amores en ese tiempo eternos y las boletas de su primer concierto Air supply estadio El Campin por allá en el 79.
Tres diarios escritos a mano, fechados, que jamas he leído por respeto, siempre serán "secretos".

Me amor por ese baúl marco algo en mi desde que supe de su existencia, la magia de los detalles pequeños que son todo y lo que vale realmente  la pena. ahora ahí,  tengo 19 años guardados... fotos en mi mente de la familia maravillosa que tengo; de raíces campesinas, colombianas y creyentes, de asados, miles de primos, cantar canciones viejas rodeando una fogata para ahuyentar el frió que los pliegues de una ruana de pura oveja tejida por mi abuela deja calar. De atardeceres hermosos, grillos sonando, historias de tradición, el abuelo Jorge en su silla de palo con su perrero al lado y bajar mangos de los palos. Jugar días enteros sin detenernos con mi amor bonito, mi hermano.

De amigos... tantos.
Con los que me lanzaba de un rodadero altísimo de lata en la escuela rural donde aprendí a saborear esa delicia que hay en el  mundo, la amistad. Amigos de 10 años, de chistes flojos y abrazos profundos, de salidas a rió y promesas inmortales, de onces en la casa de -ella- y eternidad, de sueños y profesionalismo...  de raspadas y 1,2,3 micho´s.

De tardes, de serenatas dónde hace cinco años exactamente estaban los que debían estar, cantándome mis rancheras favoritas,  de amores de sábados por la tarde, películas, caminatas,  helados,  globos, cañas de pescar, entrelazando las manos y dando la vuelta al mundo... besos dulces,  canciones , caricias que la edad ya permite,  te amos largos, lagrimas purificadoras, sonrisas,  paseos, fiestas, bailar mil veces salsa, de ensueños, de luz y de amores,de libros, de escritos...

De mi.




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