Fechas.
Tres años… y no parare de reclamar como es de injusto el
tiempo, como pasa de voraz, no espera nada, no escucha lamentos, solo devora algo
que considero el mejor tesoro, la memoria. Lo he intentado pero no hay forma de que
escriba, de que no salgas de mi mente mucho menos de mi corazón y no pida a
gritos que vuelvas.
Quisiera poder conservar cada recuerdo tuyo, quisiera tener miles
de fotografías, miles de audios y escuchar tu voz una y otra vez, tu sonrisa la
marca tatuada en el alma de tu recuerdo. Cada vez que se encendían tus ojos mientras
coqueteaban las pestañas al mundo defendiendo
algo en que creías y lo hacías tan tuyo que era imposible contradecirte,
imposible no adorarte.
Con tu partida te llevaste todo, las certezas, la inocencia,
pero aun así tan firme y fuerte digna estampa
tuya dejaste la unión por siempre. Me dejaste la amistad sin medida a
pesar de los altibajos, sé que nos cambió la vida, que nada salió según lo
planeado, que hay micro segundos en que no logro caer en la realidad, pero tu
presencia es tan fuerte que puedo escucharte, sentirte y vivir.
Vivir con tus recuerdos, con la nostalgia, con la alegría de los viejos
tiempos. Vivir con lo que dejaste, vivir
como debería ser. Escucho reírte, escucho tus canciones, percibo tu aroma,
juego con tu pasión. Y te veo… te veo reflejada en cada una de las personas que
amaste con el alma porque allí está tu esencia misma.
Esto quizá jamás lo lea nadie pero las constancias me
gustan, todo lo que se puede comprobar y volver a leer. Quiero tener una por una cada uno de estas
letras las más importantes que escribo, sin ganas de querer impresionar, sin
usar “el lenguaje adecuado”, escrito con las uñas y el ser.
Ojos encantadores, nariz respingada la boca llena de magia y
una sonrisa que sana. Contextura gruesa de las mujeres que no se le puede decir
no o nunca palabra maldita para ti, Los crespos que caían a tus hombros brincando
paralelamente con tu picardía, la espalada de nadador anchisima como para caer
y soportar los problemas del mundo, ese don de sacrificio que tus
sienes supieron cargar con todo el amor del mundo. Unos gemelos “de niño” para
correr aliviar a cualquiera que lo necesitara, sus pies con un leve giro para
sostenerse en el suelo siendo tan etérea
podía salir volando en cualquier momento al cielo y lo hizo.
Los “por siempre” han tomado tanto valor, en estas instancias
se perfectamente el peso de la eternidad, lo que implica, lo que destroza, lo
que rasga, lo que se ama. Extrañarte es doloroso a diario pero así mismo me da la fuerza para levantarme cada día, para cumplirte y hacerte sonreír donde estés, soñarte es el acto mas maravilloso, puedo verte, hablarte, abrazarte, volver a jugar y despierto feliz. Mi vida desde hace tres años cambio, me maduro y me dio una razón más para vivir hasta lo ultimo haciendo lo que amo. No hay mejor manera de partir,solo tu lo podías hacer, despedirte en tu ley.
Te amaré siempre amiga.

Un Mensaje del Alma...
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