A QUIEN CORRESPONDA.
Querido:
Debo agradecer quizá al tiempo el hecho de que no me sorprende el nivel al que hemos llegado.
Sé del amor pusilánime en el que te desenvuelves y osas vomitar "te amos". Celebro tu inteligencia don de muy pocos aunque en realidad te subestime, minimice tu poder, y enaltecí mi imaginación.
No puedo ser injusta, estoy donde estoy quizá por ello, pero cada quien merece lo que es. Y tu mereciste risas, fotos, películas, abrazos, besos - como los tuyos no hay otros-, caricias y una historia hecha de sábados por la tarde. Pero no fue suficiente...y no gastaré palabras ni alma en recordar, maldita sea yo si así sucede y esta carta termina pidiendo a gritos que vuelvas.
Me destruiste y utilizaste la mejor arma, yo misma. Me envenenaste con la ira, hice metamorfosis en cada uno de sus estados, saboreé su estupefacto aliento y trague poco a poco mi ego herido. Vestida de la peor desnudes,la del ama destrozada, me arrastro, pero tengo un rumbo y un pasado que me llena, te olvidare dejaré el capricho que enceguece cuando no se obtiene lo querido. Has llegado a doler más que el amor no correspondido, duele más cuando pierdes lo que más seguro crees tener, duele lo que tu decidiste que sería tuyo y se desvanece, me pertenecías y peco por egoísta. No quiero agradecerte porque esta diatriba en que pasan los días son solo culpa tuya; no puedo culparte, porque vestiste la hipocresía de amor y para mi el amor es más que bendito, es divino, es sagrado.
pero aquí yace ya la destrucción y para eso no hay remedio, ni cura.
Sólo silencio y tiempo.
Debo agradecer quizá al tiempo el hecho de que no me sorprende el nivel al que hemos llegado.
Sé del amor pusilánime en el que te desenvuelves y osas vomitar "te amos". Celebro tu inteligencia don de muy pocos aunque en realidad te subestime, minimice tu poder, y enaltecí mi imaginación.
No puedo ser injusta, estoy donde estoy quizá por ello, pero cada quien merece lo que es. Y tu mereciste risas, fotos, películas, abrazos, besos - como los tuyos no hay otros-, caricias y una historia hecha de sábados por la tarde. Pero no fue suficiente...y no gastaré palabras ni alma en recordar, maldita sea yo si así sucede y esta carta termina pidiendo a gritos que vuelvas.
Me destruiste y utilizaste la mejor arma, yo misma. Me envenenaste con la ira, hice metamorfosis en cada uno de sus estados, saboreé su estupefacto aliento y trague poco a poco mi ego herido. Vestida de la peor desnudes,la del ama destrozada, me arrastro, pero tengo un rumbo y un pasado que me llena, te olvidare dejaré el capricho que enceguece cuando no se obtiene lo querido. Has llegado a doler más que el amor no correspondido, duele más cuando pierdes lo que más seguro crees tener, duele lo que tu decidiste que sería tuyo y se desvanece, me pertenecías y peco por egoísta. No quiero agradecerte porque esta diatriba en que pasan los días son solo culpa tuya; no puedo culparte, porque vestiste la hipocresía de amor y para mi el amor es más que bendito, es divino, es sagrado.
pero aquí yace ya la destrucción y para eso no hay remedio, ni cura.
Sólo silencio y tiempo.

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